Valor y lema

lemaLa transmisión de los valores del Evangelio es fundamental en nuestra misión evangelizadora. Ponemos el acento en algunos que conectan especialmente con nuestro carisma: vida, libertad, gratitud-gratuidad, autoestima, responsabilidad, fraternidad-solidaridad, paz-reconciliación, justicia.

Cada dos años, profundizamos en un valor distinto a través de un lema que se hace presente en tutorías para los tiempos litúrgicos, canciones, oraciones, concursos, celebraciones, etc.

Aspecto fundamental es el trabajo que se realiza desde todas las áreas y en todas las etapas, impregnando, de esta manera, el día a día de nuestra acción educativa. De esta manera nuestro alumnado habrá trabajado y profundizado, durante los 15 años que dura su escolaridad en el centro, los ocho valores propios de la Fundación Educativa ACI.

El lema cambia cada año y hace hincapié en un aspecto concreto del valor, se parte de la propia realidad para luego concretar lo aprendido en un compromiso.

En las etapas de Infantil y Primaria tenemos una mascota para ayudar a la comprensión de este lema y del valor.

Durante los cursos 18-19 y 19-20, nuestro valor es la JUSTICIA. En este curso, el lema que acompañe nuestra vida es:

¡PINTA UN MUNDO PARA TODOS!

En este segundo año, queremos pasar a la acción, desde una justicia positiva, que pone los ojos en todo lo que se puede hacer, en lo que cada uno puede “salvar” a su alrededor; una justicia abierta a que desaparezca lo injusto, abierta a los que sufren esas injusticias, sabiendo que, actuando en lo pequeño, en lo local, podemos incidir en lo global.

En el curso pasado, al asomarnos a la ventana y mirar al horizonte en busca de situaciones de injusticia, descubrimos que uno de los grandes problemas del siglo XXI es la movilidad humana, hay más de 232 millones de seres humanos abandonando su tierra en busca de futuro. Nos hallamos ante la mayor crisis humanitaria desde la segunda guerra mundial, con un aumento significativo del número de personas que, por distintos motivos, abandonan involuntariamente sus hogares.

Ante esta situación hay una infinidad de preguntas que nos invaden… ¿es justo que haya tanta gente abandonando su tierra?, ¿qué tiene esto que ver con los creyentes?, y, en último término, ¿qué tiene esto que ver conmigo?.